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Educación Primaria

Se aprende experimentando, conviviendo y trabajando en equipo
6 – 12 años

Las bases para toda la vida

En Primaria tu hijo construye las bases que lo acompañarán toda la vida: leer para comprender, razonar con las matemáticas, expresarse con claridad y trabajar con los demás. La experimentación y la vivencia le permiten crecer en lo personal y en lo social, porque aquí se aprende haciendo, no solo escuchando.

El aprendizaje cooperativo convierte el aula en un equipo. La inteligencia emocional enseña a resolver los conflictos dialogando. Y el programa Punto Laranxa sostiene un compromiso firme con la convivencia y contra el acoso escolar.

La atención a la diversidad es parte del método: cada alumno recibe lo que necesita para avanzar, con el apoyo del equipo docente y de orientación.

El centro dispone de un Departamento de Orientación que coordina la atención a la diversidad y está formado por el orientador o la orientadora, el profesorado de Pedagogía Terapéutica (PT) y de Audición y Lenguaje (AL).

Un día en el aula

Así se vive la Primaria en el Tirso

Cuatro momentos de un día cualquiera. Porque un colegio se entiende mejor viéndolo.

Foto: llegada y acogida
Foto: trabajo cooperativo en el aula
Foto: recreo / deporte
Foto: biblioteca / lectura
Galería

Un día en Primaria

Aula, deporte, proyectos y convivencia: así aprenden y crecen nuestros alumnos de Primaria cada día.

Cómo trabajamos

El día a día en Primaria

Los deberes: repasar, no acumular

Cada tarde tu hijo repasa en casa lo que ha trabajado ese día en clase. Nada nuevo, nada que no se haya explicado antes.

Sirven para crear hábito y ganar autonomía, no para llenar la tarde. Se ajustan a la edad y dejan sitio al descanso, al juego y a la familia.

Si algún día algo no sale, no es un problema: es información útil. Coméntalo con el tutor o la tutora.

Veinte minutos de lectura, todos los días

La jornada termina leyendo. Veinte minutos diarios, dentro del horario escolar, como recoge el Plan Lector del centro.

No es un relleno para acabar el día. Es el hábito que más influye en todo lo demás: la comprensión, el vocabulario, la forma de escribir y la capacidad de concentrarse.

Cada alumno, a su ritmo

Antes de dar por hecho que un alumno no puede, miramos qué se lo está poniendo difícil. Cambiamos la explicación, el material o el tiempo antes que el objetivo.

Los apoyos empiezan por lo cotidiano: más apoyo visual, otra manera de presentar la tarea, más margen para terminar. Solo cuando eso no basta se plantean adaptaciones, y siempre buscando que el alumno siga con su grupo el mayor tiempo posible.

Y no esperamos a que la dificultad crezca. Ante el primer indicio, el centro aplica herramientas específicas de detección de las dificultades de aprendizaje —dislexia, disgrafía, discalculia—, una por una y de forma individual.

No son pruebas para poner etiquetas. Sirven para saber pronto qué está pasando, y para que el Departamento de Orientación y la familia trabajen sobre datos y no sobre impresiones. Cuanto antes se detecta, menos cuesta.

Hablamos a menudo

La relación con las familias es constante, no solo en las tres evaluaciones. Si algo preocupa —en casa o en clase— se dice pronto y se resuelve antes.

El canal del día a día es abalarMóbil, y la cita con el tutor o la tutora se pide por ahí mismo.

Todo ello dentro del marco de la LOMLOE y del currículo de Educación Primaria de Galicia.

Así trabajamos

Tres pilares de la etapa

Lectura comprensiva

La base de todo aprendizaje. Leer para entender, no solo para aprobar.

Trabajo cooperativo

Aprender con y de los compañeros: el aula funciona como un equipo.

Inteligencia emocional

Reconocer lo que sentimos y resolver los conflictos dialogando.

¿Y después de Primaria? La ESO continúa el mismo proyecto, en el mismo centro y con los mismos valores.

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